Ssimbwa Lawrence es presbítero misionero de la Consolata; actualmente trabaja en Colombia.  


jueves, 20 de julio de 2023

Actitudes misioneras según el beato José Allamano.

 

Preámbulo

Una actitud, se puede definir como la manifestación de un estado de ánimo o una tendencia a actuar de un modo determinado. Siempre las actitudes son alcanzadas y aprendidas a lo largo de la vida y adquieren una dirección hacia un determinado fin. Las actitudes son obtenidas con la experiencia y la obtención de conocimientos en cada suceso que compone la vida de un individuo. El misionero siempre debe tener algunas actitudes que le caracterizan en la vivencia de la vocación misionera a la que está llamado. Teniendo eso en cuenta, el beato José Allamano propuso algunas actitudes que cada misionero y  misionera de la Consolata debe tener. A continuación, me detengo a ellas de forma detallada:

Pasión misionera

La pasión misionera es sinónimo de ardor misionero o celo apostólico. Es el espíritu propio de un evangelizador y la característica propia de la nueva evangelización. De hecho, la evangelización es nueva por la pasión misionera de los evangelizadores. La Cuarta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Domingo, reitera claramente esta realidad: “El ardor apostólico de la nueva evangelización brota de una radical conformación con Jesucristo, el primer evangelizador. Así, el mejor evangelizador es el santo” (Santo Domingo, no. 28).

Es importante notar que la palabra ardor tiene que ver con quemar o arder. En este sentido, el ardor misionero es quemarse por Dios y eso significa estar apasionado completamente por Él y por su causa en el mundo. Por eso,  el ardor misionero debe ser al estilo del que devoraba a Jesús; el ardor por el Padre, por la gloria del Padre en la salvación integral de los hombres. Los evangelizadores con la pasión misionera están abiertos a la acción del Espíritu Santo, pues “el Espíritu Santo, además infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresia), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente” (EG, no.259). 

El beato José Allamano era un misionero totalmente apasionado por la causa de Dios. Era muy apasionado por el reino de Dios y su extensión a los lugares donde era desconocido. Según él, quienes son misioneros y misioneras deben poseer la pasión misionera como su carácter. No se trata de ser meros misioneros, sino misioneros con ardor apostólico. Dice él al respecto: “el ardor apostólico es el carácter propio del misionero y de la misionera. No se va a las misiones por capricho, o por turismo, sino únicamente por amor a Dios, que es inseparable del amor al prójimo. Por lo tanto, no sólo como cristianos, sino también, y mucho más, como misioneros, tenemos el compromiso de buscar la gloria de Dios colaborando en la salvación de las almas” (Así los quiero, p. 173). La pasión misionera surge de la convicción de que, el misionero y la misionera son colaboradores de Dios en su plan de salvación. Son instrumentos de Él y actúan en nombre de Él. Ser colaboradores de Dios significa que Dios se sirve de las personas para llevar a cabo su obra redentora en el mundo.

El beato José Allamano hace entender que, la pasión misionera está relacionada con la caridad. Para ello, “el verdadero apóstol es encendido por la caridad, es decir, por la pasión de hacer conocer y amar al Señor; buscar el bien de las personas y no de sí mismo” (Así los quiero, p. 175). El amor a Dios hace que haya celo por la misión. Ese celo es el fuego que enciende al misionero en su apostolado y sin ello, es difícil ser misioneros de verdad. Es por eso que “los que no arden de este fuego divino, ¡nunca serán misioneros o misioneras!” (Así los quiero, p. 175).

La pasión misionera está vinculada también con el saber. En este sentido, es muy importante estudiar para adquirir conocimientos necesarios sobre la misión. Cada época tiene sus desafíos. La ciencia de la misión ayuda a contextualizarla y mejorarla. Mejora la evangelización con nuevos métodos y nuevas expresiones. Así que, “nuestro compromiso apostólico, además, debe ser completado, perfeccionado por la ciencia. (…) debemos adquirir los conocimientos necesarios, sin esperar la ciencia infusa. (…) en las misiones también es necesaria la ciencia” (Así los quiero, p. 175).

Energía y constancia

Son actitudes propias de los evangelizadores. La energía evita los desánimos en momentos cuando los resultados esperados son escasos. Al respecto dice el beato José Allamano: “Más trabajo hay, más se trabaja; pero hay que trabajar con energía, que es característica del misionero. Un verdadero misionero y una verdadera misionera saben duplicar las fuerzas. Si somos activos, siempre tendremos tiempo para todo y hasta de sobra” (José Allamano, Así los quiero, p. 179). La energía misionera debe acompañarse con la fortaleza, pues el misionero y la misionera necesitan un alto grado de fortaleza: “¡El fin del Instituto es formar misioneros y misioneras heroicos! No hay infelicidad mayor que vivir en comunidad tibiamente. El Señor no favorece la pereza. En el camino de la perfección no debemos arrastrarnos débilmente, sino con energía!” (Así los quiero, p. 181).

Asimismo, es propio del misionero tener la constancia como actitud. La constancia misionera del que José Allamano habla tiene que ver con la estabilidad. Al respecto afirma: “Cuando sabemos que debemos hacer una determinada cosa, hay que hacerla hasta el final. Hay que saber dominarse, para ser siempre estables. (…) debemos servir al Señor con fidelidad constante y energética. Para formar a un verdadero misionero, a una verdadera misionera, se necesita espíritu y voluntad, constancia indefectible y equilibrio de espíritu “(Así los quiero, p. 182). Para ello, un misionero sin energía y constancia rara vez podrá crear un impacto evangelizador.

Espíritu familiar

El espíritu de familia es una característica peculiar de los misioneros y las misioneras de la Consolata. Los misioneros están llamados a amarse como hermanos y hermanas. Acerca de esto explica el beato José Allamano: Recuerden que el Instituto no es un colegio, tampoco un seminario, sino una familia. Son todos hermanos; deben vivir juntos, prepararse juntos, para luego trabajar juntos durante toda la vida. En el Instituto debemos ser una cosa sola hasta dar la vida los unos por los otros” (Así los quiero, p. 192). El espíritu de familia es el testimonio de la caridad del misionero que se manifiesta en estos aspectos: Alegrarse por las alegrías de los demás, sufrir con el que sufre, corregir los propios defectos por amor al prójimo y soportar los de los demás, y perdonar las ofensas.

El espíritu de familia es la convivencia diaria del misionero de la Consolata. Es la recomendación que José Allamano solía repetirles a sus misioneros de forma frecuente: “Quiero que vivan la caridad intensamente. No podrán amar al prójimo lejano si desde ahora no tienen caridad hacia aquellos con los que tratan todos los días. Si no basan sus vidas en la caridad fraterna, en ciertas circunstancias no sabrán superar dificultades, y se sentirán la tentación de pedir ser cambiados de casa, o de que cambien a tal hermano o hermana de la comunidad” (Así los quiero, p.186).

Espíritu de sacrificio

El espíritu de sacrificio debe siempre caracterizar a los misioneros y misioneras de la Consolata. El sacrificio de los misioneros se inspira  en la cruz de Jesucristo, pues Él  es el prototipo de cualquier sacrificio. No hay vida misionera sin la cruz y el espíritu de sacrificio. Lo reitera el beato José Allamano: “Es necesario que todos nos persuadamos de la necesidad del sacrificio para ser verdaderos discípulos de nuestro Señor. No olviden nunca que son apóstoles y que las almas se salvan con el sacrificio. En la vida apostólica hay muchas rosas, pero también tantas espinas, tanto físicas como espirituales. Algunos se imaginan el ideal misionero como algo muy poético, olvidando que las almas no se salvan sino con la cruz y desde la cruz, como lo hizo Jesús” (Así los quiero, p. 195). El espíritu de sacrificio debe acompañarse con la mortificación, pues los misioneros sin el espíritu de mortificación no pueden hacer mucho. Es necesaria la mortificación externa e interna para todos los anunciadores del Evangelio.

Paciencia, humildad y mansedumbre.

La paciencia, la humildad y la mansedumbre son actitudes indispensables para la vida misionera. La paciencia es una virtud que se debe practicar en cada momento. Esta virtud es sumamente importante porque “la mayor o menor paciencia en el misionero y en la misionera incide mucho sobre la conversión de las personas. Sin paciencia, no hay paz ni en el corazón, ni en la comunidad, ni en el mundo” (Así los quiero, p. 199). La humildad es otra actitud que cualquier misionero debe abrazar. Jesucristo es el ejemplo de la humildad que debemos imitar. La humildad es la manifestación de la fe en el Señor. La falta de esta virtud es sinónimo a la incredulidad. Afirma el beato José Allamano al respecto: “¿Cómo puede un soberbio someter el propio intelecto y la razón a la autoridad de la Iglesia? El que es soberbio no cree. En efecto, ¿cómo podrá abandonarse en Dios quien sólo confía en sí mismo? El soberbio se ama asimismo no al Señor” (Así los quiero, p. 204). Asi que, la humildad es muy necesaria en el ministerio de los misioneros, puesto que es un servicio y para ser buenos siervos se necesita la virtud de la humildad, tal como Jesucristo nos invita a hacerlo (Lc 22, 26).

También la mansedumbre es muy necesaria para el servicio misioneros. Es una virtud muy relacionada con la paciencia y la humildad. La mansedumbre no es una opción, sino que está mandado en el evangelio.  Es una virtud moral necesaria en las relaciones con los demás y en vistas del bien que queremos brindarles. Es el control sobre sí mismo, es el cómo reaccionamos ante lo que nos violenta o nos irrita. La mansedumbre es la virtud de los pacíficos, que son valientes sin violencia, que son fuertes sin ser duros. Es una virtud absolutamente necesaria en la vida diaria de los misioneros. Lo dice el beato José Allamano: “cuando estén en las misiones la mansedumbre tendrá para ustedes una importancia extraordinaria. (…) La experiencia demuestra que los misioneros y las misioneras cuanto más manso son, más bien hacen. No olviden nunca cuánta importancia le doy a esta virtud” (Así los quiero, p. 178).

Conclusión

El beato José Allamano fue un misionero extraordinario de Jesucristo. Es el Padre y Maestro de misioneros y misioneras de la Consolata. Es un inspirador perenne en cuanto la misión Ad gentes, carisma que caracteriza a los dos institutos misioneros fundados por él. Por eso, las actitudes misioneras propuestas por él ayudan a cualquier misionero a realizar la obra evangelizadora con éxito y entusiasmo.   

 

lunes, 19 de junio de 2023

20 de junio: Fiesta de Nuestra señora de la Consolata.

El 20 de junio es la fiesta de nuestra Señora de la Consolata, Patrona de misioneros y misioneras de la Consolata. Vale la pena  hacernos esta pregunta: ¿Por qué se celebra la fiesta de la Consolata en esa fecha? Es importante conocer la historia. Según la tradición, San Eusebio fue exiliado a Palestina por el emperador Constancio en el año 354, quien al regresar le trajo a su amigo San Máximo una imagen de la Virgen María, cuya autoría se le atribuye a San Lucas. Sin embargo, el cuadro de la Virgen desapareció debido a la destrucción de la capilla donde estaba depositado por las invasiones de los pueblos nórdicos.

Alrededor del año 1104, un hombre ciego llamado Jean Ravais, oriundo de Briançon (Francia), recibe un mensaje de parte de la Santísima Virgen indicándole el lugar donde se encontraba el cuadro, que debía ser rescatado, prometiéndole devolverle la vista. El lugar indicado por la Virgen era la torre de una Iglesia. El ciego después de enfrentar numerosas dificultades emprendió el viaje. El 20 de junio de dicho año, en presencia del obispo, sus sacerdotes y el pueblo, comenzaron las excavaciones. La imagen que había perdido apareció debajo de las ruinas. Fue el obispo quien sacó la imagen de la Virgen María de entre los escombros y la expuso a la vista de todo el pueblo allí congregado. El obispo exclamó: “¡Ruega por nosotros, Virgen Consoladora!” y la gente respondió: “Intercede por tu pueblo”. Según la tradición, en ese momento, el ciego Jean Ravais recobró la vista.

Beato José Allamano y la fiesta de la Virgen Consolata

No se puede hablar de la fiesta de la Virgen Consolata sin ninguna mención al Beato José Allamano. Él era un apasionado devoto de la Virgen Consolata. Su devoción a la Consolata la transmitió a los misioneros y las misioneras de la Consolata, ambos institutos fundados por él. Les exhortó a ser devotos a la Virgen Consolata por estas razones: “La Virgen, bajo todas las advocaciones, es una sola; pero ustedes séanle devotos, especialmente bajo el titulo de Consolata” (Así los quiero, p. 222). Además, para José Allamano los misioneros y las misioneras son pupilas de los ojos de la Consolata: “Sí, nuestra Madre muy tierna, que nos ama como la pupila de sus ojos, que pensó en nuestro instituto, lo sostuvo en todos estos años material y espiritualmente, y siempre está lista para responder a nuestras necesidades” (Así los quiero, p. 222).

El padre José Allamano reiteró a los misioneros y las misioneras a que “la Virgen Consolata es especialmente nuestra y tenemos que estar felices de tenerla como Protectora, estar santamente orgullosos de que nuestro Instituto se llame de la Consolata. Tratemos de merecer cada día más el hermoso titulo que nos ha dado. Somos Consolatinos. Debemos sentirnos afortunados por llevar el nombre de la Virgen” (Así los quiero, p. 223). Para ello, para los misioneros y las misioneras de la Consolata, esos son unos de los motivos de celebrar la fiesta de la Consolata con entusiasmo y alegría. Aunque todas las fiestas de la Madre de Dios son importantes, la fiesta de la Consolata merece una atención especial porque es la que les pertenece a los misioneros y las misioneras fundados por el beato José Allamano.

La importancia de la fiesta de la Consolata.

La fiesta de la Virgen Consolata es celebrada el 20 de junio de cada año. Esa fecha es sumamente importante, pues es la celebración del día de la Patrona de los misioneros y misioneras de la Consolata. La importancia de la fiesta de la Consolata radica en los siguientes motivos:

La Virgen Consolata es la Fundadora y Patrona de los Institutos de la Consolata. Es importante notar que una fundadora es la que establece la obra y la sostiene. Y un patrón o patrona es jefe o jefa de un grupo de personas. Dice claramente el beato José Allamano que la Virgen Consolata es la verdadera fundadora de los misioneros y las misioneras de la Consolata. Ella le inspiró a fundar a los dos institutos misioneros para la evangelización de los pueblos. Esta fiesta es la celebración del día de la Madre de misioneros y misioneras de la Consolata. Dicha fiesta sirve de oportunidad para agradecer al Señor por el regalo de la Madre Consolata quien siempre sostiene e inspira la misión de los misioneros y misioneras fundados por el beato José Allamano.

Es la fiesta del Instituto: Los misioneros de la Consolata no tienen otra fiesta más importante que la de  20 de junio, pues es la fiesta del Instituto. Dicen claramente las Constituciones que “la solemnidad de la Consolata es nuestra fiesta principal” (Const, no. 11.1). El beato José Allamano, padre y maestro de los misioneros y las misioneras de la Consolata afirma que “la Consolata es especialmente nuestra y tenemos que estar felices de tenerla como Protectora” (Asi los quiero, p. 223). Igualmente reitera: “Para nosotros los hijos e hijas predilectos de la Consolata, ¿es importante esta fiesta? ¡Es todo!” (Asi los quiero, p. 224). Aunque la Virgen tiene más advocaciones, para misioneros y misioneras de la Consolata, el 20 de junio es la fiesta del Instituto y de todas las obras que llevan el nombre de la Consolata.

Memoria de la historia y tradición del Instituto: La fiesta patronal es la celebración de la memoria histórica de una comunidad o institución. A través de ella, se vive en el presente la historia y se celebra las tradiciones entrañables a una comunidad o un pueblo. La tradición de una comunidad o un pueblo es una costumbre que se comunica, se transmite y se mantiene de generación en generación. Para los misioneros y misioneras de la Consolata, el 20 de junio es tambien la celebración de la historia de la devoción a la Virgen Consolata. Es una tradición que se viene celebrando desde hace varios siglos especialmente en la región Piamontesa en Italia. Esa tradición hace parte de la historia de los dos institutos misioneros de la Consolata.

Conclusión

La celebración de la fiesta de Nuestra Señora de la Consolata es un momento de agradecimiento al Señor por la historia de los misioneros y las misioneras de la Consolata cuya existencia está íntimamente relacionada con la Virgen Consolata. Ella es su Madre y Patrona. Ella sostiene e inspira siempre la obra evangelizadora de los misioneros y misioneras de la Consolata en todo el mundo.

 

 

lunes, 5 de junio de 2023

Los mártires de Uganda y su papel en la evangelización en África.

En el martirologio de la Iglesia, el 03 de junio de cada año se celebra la memoria de los mártires de Uganda. Es importante notar que, los mártires de Uganda son los 22 mártires cristianos católicos que fueron quemados vivos por orden del rey Mwanga II del reino de Buganda entre 15 de noviembre de 1885 y el 27 de enero de 1887. Los mártires de Uganda en su mayoría fueron quemados en Namugongo donde actualmente está construida la basílica menor en honor a ellos. Fueron condenados a muerte de una manera más cruel por ser seguidores de Jesucristo. En Uganda el 03 de junio es una fiesta nacional que ha jugada un papel enorme en la unificación del país, la promoción del ecumenismo y el dialogo interreligioso.

La influencia de los mártires de Uganda en la evangelización en África.

Los mártires de Uganda han jugado un papel enorme en la evangelización del continente africano. Siendo ellos los primeros mártires reconocidos por la Iglesia en África subsahariana, su testimonio impactó bastante a las sociedades en todo el continente. Para ello, su influencia puede entenderse de la siguiente manera:

Apertura de una nueva era del cristianismo en África subsahariana: Los mártires de Uganda abrieron una nueva era del cristianismo en el continente africano. De hecho, al respecto afirmó el Papa Pablo VI: “Estos mártires africanos abren una nueva época, no queremos decir ciertamente de persecuciones y de luchas religiosas, sino de regeneración cristiana y civilizada. El África, bañada por la sangre de estos mártires, primicias de la nueva era” (Homilía del Papa Pablo VI en la canonización de los 22 mártires de Uganda, el 18 de octubre de 1964). Al momento de su martirio, la fe cristiana-católica no llevaba mucho tiempo en África subsahariana. En el caso de Uganda, los misioneros de Africa o los padres blancos como se les solía llamar por el color blanco de su sotana, no llevaban mucho tiempo desde que habían empezado la evangelización. De hecho, llegaron a Uganda el 17 de febrero de 1879 e inmediatamente iniciaron la evangelización con los pajes de la corte del rey Mwanga II del reino de Buganda. Los mártires de Uganda eran algunos de sus primeros neo-catecúmenos y el primer martirio aconteció el 15 de noviembre de 1885 en la persona de san José Mukasa Balikuddembe, primer mártir de los 22.

Los mártires de Uganda fueron beatificados en 1920 por el Papa Benedicto XV y canonizados el 18 de octubre de 1964 por el Papa Pablo VI. Prácticamente fueron los primeros santos canonizados en Africa sub-sahariana y así abrieron una nueva página en el santoral y martirologio de la Iglesia. Así que, la sangre de los mártires de Uganda se convirtió en la semilla fecunda del cristianismo en África.

La fuerza motriz de su testimonio en la evangelización: Todos los mártires son máximos testigos de la fe en Jesucristo. El martirio es la coherencia más profunda entre la profesión de la fe y la vida cotidiana. El martirio sella definitivamente la vida del hombre como configurada con la vida de Cristo, que acabó en la muerte por el mensaje predicado sobre el Padre que lo envió. Asimismo, el martirio es entendido como el bautismo de sangre. La razón de esto no sólo está en que el martirio es la expresión más alta del amor a Dios, sino también en que por el martirio se realiza de manera real lo que en el bautismo acontece a manera de signo sacramental: morir juntamente con Cristo para resucitar con Él (Rom 6, 3-11).

Tanto en Uganda como en el resto del continente africano, su veraz testimonio de Cristo es de inestimable valor. Nunca se había escuchado antes en Africa subsahariana un testimonio de Jesucristo de ese grado. Por eso, el testimonio de los mártires de Uganda fue una semilla fecunda para la evangelización tanto en Uganda como en el resto del continente africano.

Las vocaciones nativas: La Iglesia en Uganda y en varias partes de Africa creció considerablemente en poco tiempo después de la llegada de los primeros misioneros de diferentes congregaciones que evangelizaron al continente. En caso de Uganda, los misioneros de África llegaron en 1879. En 1913 los primeros sacerdotes nativos del entonces vicariato de Masaka fueron ordenados y el 29 de octubre de 1939, el padre Joseph Kiwanuka, del clero de Masaka, fue consagrado obispo en Roma por el Papa Pio XII. Es importante notar que, él fue el primer obispo africano de todo el continente. Asimismo, en varias iglesias particulares del África crecieron rápidamente las vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa. En Tanzania, los primeros sacerdotes católicos nativos fueron ordenados en 1917. En Kenya los primeros sacerdotes católicos nativos fueron ordenados en 1927 en el entonces vicariato de Nyeri. Posteriormente, la Iglesia de Tanzania produjo el primer cardenal africano en la persona de  monseñor Laureano Rugambwa quien fue elevado al cardenalicio en 1960 por el Papa Juan XXIII.  Asi que, el testimonio de los mártires de Uganda jugó un papel enorme en el crecimiento vocacional en varias iglesias particulares y comunidades religiosas en el continente africano.

La influencia de sus nombres en varios países africanos: Varias personas llevan el nombre de los mártires de Uganda en honor a ellos y son patrones de muchas instituciones educativas católicas, institutos catequéticas, provincias eclesiásticas, etc. La influencia de sus nombres es universal. Los nombres más influyentes de los mártires de Uganda son Carlos Lwanga el que fue su líder, Matia Mulumba y Kizito. En 1934, el Papa Pio XI nombró a san Carlos Lwanga, patrono de la juventud del África cristiana, san Matia Mulumba es patrono de catequistas y familias, y san Kizito es patrono de la niñez y escuelas primarias. En países como Uganda, Congo, Kenia, Tanzania, Ruanda, es muy común encontrar alguien en cada familia que lleva el nombre de los mártires de Uganda.

Otros mártires del continente africano: Los primeros mártires canonizados por la Iglesia en Africa subsahariana fueron los 22 mártires de Uganda. Sin embargo, posteriormente se añadió a ellos otro listado de mártires en distintos lugares del continente. Por ejemplo, beato Isidoro Bakanja, mártir congolés que fue beatificado el 24 de abril de 1994 por el Papa Juan Pablo II, beato Cipriano Iwene Tansi de Nigeria que fue beatificado el 22 de marzo de 1998 por el Papa san Juan Pablo II, los beatos Daudi Okelo y Jildo Irwa, catequistas y mártires ugandeses que fueron beatificados el 20 de octubre de 2002 por el Papa san Juan Pablo II, los Siervos de Dios Luísa Mafu y sus Compañeros catequistas y mártires de Guiúa en Mozambique. El testimonio de fe de esos mártires ha impulsado el anuncio del Evangelio en África.

Conclusión

Dijo Tertuliano en el año 197 después de Cristo que “la sangre de los mártires es semilla de los cristianos”. De hecho, el testimonio de fe en Jesucristo de los mártires de Uganda ha sido una fuerza motriz de la evangelización en varias partes de África. Para ello, la fiesta de los mártires de Uganda que se celebra el 03 de junio de cada año, es para agradecer a Dios por el regalo de los mártires cuyo ejemplo y fidelidad a Cristo han contribuido a la cimentación de la fe cristiana en el continente africano.


viernes, 19 de mayo de 2023

El 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad.

Introducción

En el contexto afrocolombiano, el 21 de mayo es una  fecha muy importante, pues es el Día de la Afrocolombianidad. En esta fecha se conmemora la abolición de la esclavitud en Colombia que se dio el 21 de mayo de 1851 bajo la presidencia de José Hilario López. Es importante notar que, en el año 2001, el Congreso de Colombia a través de la ley 725 decretó el Día de la afrocolombianidad en homenaje a los 150 años de la abolición de la esclavitud en Colombia. Actualmente  son 172 años desde que se abolió la esclavitud en Colombia. Por eso, son varias las razones por las cuales el pueblo afrocolombiano celebra el 21 de mayo de cada año, tal como se muestra a continuación:

Una fecha histórica e inolvidable: El 21 de mayo de 1851 es una fecha inolvidable en la memoria histórica del pueblo negro en Colombia. En esa fecha se dio el inicio del camino de la liberación para el pueblo afro en Colombia. Ese día se rompieron las cadenas que habían amarrado a los esclavizados africanos desde los finales del siglo XV cuando llegaron por primera vez al puerto de Cartagena de Indias hasta 1851, cuando la esclavitud fue abolida. Ese día se logró lo inimaginable por muchos siglos: la prohibición de la esclavitud que se vivió en Colombia más de 300 años. Esa fecha histórica de 21 de mayo es celebrada cada año, porque hace recordar a la generación presente de donde el pueblo negro ha venido, sus luchas históricas  y hacia donde se proyecta.

Una fecha comparada con la pascua del pueblo judío: El 21 de mayo de cada año es una fecha muy trascendental para el pueblo negro colombiano, de tal manera que, es comparada con la pascua de los judíos. Es importante notar que, los judíos celebran anualmente la pascua porque en ella se festeja la liberación de su pueblo de la servidumbre faraónica en Egipto. Los judíos después de muchos años de servidumbre en Egipto, lograron su liberación obrada por Dios a través de Moisés. Antes del éxodo hacia la tierra prometida, celebraron la pascua que marcó el tiempo nuevo de la liberación (Ex 6, 6-7; Ex 12: 37-18:27). Para el pueblo afrocolombiano, la fecha que se compararía con la pascua judía es el 21 de mayo de cada año, día en que se conmemora siempre la abolición legal de la esclavitud en Colombia. Una fecha que fue el umbral de una nueva historia de los afrocolombianos, una fecha que puso fin a los siglos de servidumbre legalizada de los descendientes africanos y una fecha que marcó un paso adelante para la lucha perenne por los derechos humanos, la justicia y la vida digna del pueblo negro en Colombia.

Una fecha que anima a otras luchas en pro del pueblo afrocolombiano: El Día de la Afrocolombianidad es una fecha animadora para las luchas sociales en pro del pueblo afrocolombiano. La abolición de la esclavitud que aconteció el 21 de mayo de 1821, fue el logro más grande que el pueblo negro haya tenido a lo largo de la historia en Colombia. Ese logro fue fruto de las luchas y rebeliones anteriores de los cimarrones y palenqueros quienes por varios años a tras venían exigiendo la liberación del pueblo afro de la esclavitud. Esa fecha sigue siendo el punto de referencia para las luchas y reivindicaciones del pueblo negro en Colombia. Ahora la lucha no es de la esclavitud de cadena, sino, son luchas contra el racismo que se ejerce a los negros, lucha contra las injusticias a las que el pueblo negro está sometido, lucha por falta de educación de la que padece la mayoría de los afrodescendientes, lucha por el alto índice de desempleo, lucha por la falta de salud y por la vida indigna, entre otros.

Celebración del legado cultural afrocolombiano: La cultura es el legado que no se puede despreciar. Ella se hereda y transmite de una generación a la otra. La cultura se refiere al conjunto de bienes materiales y espirituales de un pueblo transmitido de generación en generación a fin de orientar las prácticas individuales y colectivas. Incluye modos de vida, costumbres, tradiciones, hábitos, valores, y conocimientos, entre otros. Dicho de otra manera, la cultura es el conjunto de sentidos y significaciones que informan la vida de un pueblo. El día de la afrocolombianidad tiene que ver con la celebración de la cultura afrocolombiana. Es una cultura muy rica en costumbres y tradiciones heredadas de los ancestros africanos. Es una cultura que ha aportado bastante a la cultura general colombiana. Así que, el Día de la Afrocolombianidad es una celebración del legado cultural afrocolombiano que ha contribuido enormemente a la construcción de la sociedad colombiana en general.

Los misioneros de la Consolata y la pastoral afrocolombiana

El espíritu de los misioneros de la Consolata con el pueblo negro empezó directamente con el beato José Allamano. Él fundó a los dos Institutos misioneros, es decir, los misioneros y las misioneras de la Consolata para evangelizar principalmente en África. Por eso, los institutos de la Consolata desarrollaron mucho su apostolado misionero en varios países de Africa y después en otros continentes. Por lo tanto, los misioneros de la Consolata están muy conectados con el pueblo negro desde los inicios de su fundación.

En el caso de Colombia, los misioneros de la Consolata han tenido siempre una conexión con el pueblo afro. Inclusive los primeros misioneros de la Consolata que llegaron a Colombia el 12 de diciembre de 1947 pasaron por Buenaventura, una tierra habitada en su mayoría por la población afrocolombiana. Eran los padres: Antonio María Torasso, superior del grupo, Juan Bautista Migani, Domingo Galbusera, Juan  Boetti y Juan Berloffa. Llegaban a Colombia, enviados por el padre Gaudenzio Barlassina, Superior General, en respuesta a la petición de monseñor Ismael  Perdomo, arzobispo de Bogotá,  que en un viaje a Roma había pedido el envío de los misioneros frente a la escasez de sacerdotes, especialmente en el Magdalena Medio.

La opción afro en Colombia empezó en 1983 en Pasacaballos en la Arquidiócesis de Cartagena y después en 1988 surgieron otras misiones con el pueblo afro en El Cabrero y Marialabaja en la misma Arquidiócesis. En  2002, la opción afro en la Región Colombia se fortaleció con la apertura en la Arquidiócesis de Cali y en 2016 los misioneros de la Consolata abrieron su presencia en Buenaventura con el fin de fortalecer la pastoral afrocolombiana y la inculturación del evangelio en la Diocesis de Buenaventura y en el Pacifico colombiano. Así mismo, en el norte del Cauca, aunque los misioneros de la Consolata allí trabajan concretamente con la opción indígena especialmente en Toribio, Tacueyó y Jambaló, siempre son puentes que unen entre los pueblos indigenas y afros, siendo éstos vecinos de las comunidades indigenas.

Así que, al celebrar el 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad, es celebrar también los esfuerzos de varios misioneros de la Consolata que han trabajado incansablemente por la opción afro en Colombia y por la defensa de la dignidad del pueblo afrocolombiano, tanto en la Costa pacífica y como en la Costa atlántica. Su esfuerzo y visión han marcado bastante el rumbo de la pastoral afro tanto en Colombia como en el continente americano.

Conclusión

La celebración del Día de la afrocolombianidad nos hace conocer más la historia del pueblo afrocolombiano. Nos hace entender las luchas del pueblo afro en materia de derechos humanos, la libertad y la vida digna. Y desde el punto de vista pastoral, la celebración del Día de la afrocolombianidad nos hace entender la importancia de la pastoral afrocolombiana, cuyo objetivo es siempre acompañar al pueblo afro para que éste desde su identidad cultural pueda identificarse plenamente con el proyecto del reino de Dios.

 


martes, 16 de mayo de 2023

El mes de mayo según el beato José Allamano.

 

El mes de mayo es tradicionalmente conocido como el mes de la Santísima Virgen Maria. En este mes se resalta bastante la importancia de  la Madre de Dios en la vida espiritual de los fieles católicos. En este mes dedicado para honrar a la Virgen María, se intensifica bastante el rezo del rosario, oración que tradicionalmente los católicos hacen para suplicar al Señor los favores a través de la intercesión de la Madre de Dios.

Es importante notar que, en el siglo XII nació la fiesta de la devoción de los treinta días a la Virgen María que tenía lugar entre la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre. Sin embargo, un mes entero dedicado a la Virgen María se remonta al siglo XVII. En ese tiempo, el mes de la Virgen María incluía treinta ejercicios espirituales en honor a Ella. Fue en esta época que se incluyó un culto especial a la Virgen María en el mes de mayo, que es el que ha llegado hasta hoy.  Actualmente, desde el nivel familiar, parroquial y diocesano, se realizan varias actividades como el rezo del rosario diario para intensificar la devoción a la Virgen María.

La exhortación del beato José Allamano acerca del mes de la Virgen María.

El beato José Allamano era extraordinariamente devoto a la Virgen María bajo la advocación de La Consolata. Su vida espiritual era inseparable de la Santísima Virgen María. Para él, la Virgen Consolata era todo. Inclusive, los dos Institutos misioneros fundados por él llevan el nombre de la Virgen Consolata. Por eso, para él, el mes de mayo es muy importante por ser un mes dedicado a la Madre de Dios.

Según el beato José Allamano, la Virgen María es camino seguro para llegar a Jesús. Sencillamente no se puede llegar a Jesús sino por María. Al respecto dice José Allamano: “Si uno quiere salvarse sin pasar por María se equivoca. ¡A Jesús  por María! (Así los quiero, p. 220). Según el José Allamano  la Virgen María es canal de gracia porque todas las gracias de Dios pasan por Ella. Además la Madre de Dios es garantía de santificación, pues “quien quiera alcanzar la santidad sin la Virgen, es como quien pretende volar sin alas. Todos los santos fueron devotos de la Virgen María” (Así los quiero, p. 220).

Para ello, para José Allamano es muy importante el mes de mayo especialmente para los misioneros y las misioneras de la Consolata debido a las siguientes razones:

1.    Por ser hijos e hijas de la Consolata: Los misioneros de la Consolata son marianos por excelencia. La devoción a la santísima Virgen María bajo la advocación  de la Consolata hace parte del ser de los misioneros y las misioneras de la Consolata. Al respecto afirma el beato José Allamano: “Como hijos e hijas de la Consolata, vivamos bien el mes dedicado a María Santísima. Si todos deberíamos ser afectuosos con María, con más razón los misioneros y las misioneras. Por tanto tratemos de santificar este mes honrándola y creciendo cada vez más en el amor hacia Ella” (Así los quiero, p. 234). Aunque en el mes de mayo, todos los fieles católicos están llamados a acrecentar su devoción a la Virgen María, para los misioneros y las misioneras de la Consolata, les incumbe hacerlo con mayor fervor por ser hijos e hijas de la Virgen Consolata, su Madre y Fundadora de las comunidades misioneras a las que pertenecen.

2.    Imitar las virtudes de María: San Luis de Montfort en su obra espiritual mariana “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María” resaltó diez de las virtudes más importantes de la santísima Virgen María. Ellas son: la humildad profunda, la fe viva, la obediencia ciega, la oración continua, la mortificación universal, la pureza divina, el amor ardiente, la paciencia heroica, la dulzura angelical, y la sabiduría divina. Para ello,  el mes de mayo es para imitar las virtudes de la Virgen María. Al respecto dice el beato José Allamano que “tratemos de vivir este mes esforzándonos por crecer en la virtud que la Virgen nos sugiera: oraciones, homenajes, actos de virtud. Esto es lo que debemos hacer en este mes para honrar a María” (Así los quiero, p. 234).

3.    Amar más a la Virgen María: La Virgen María es Madre de amor y misericordia. Vale recordar que ante la escasez del vino en las bodas de Caná, Ella intercedió ante su Hijo, nuestro Señor Jesucristo para que la situación se mejorara.  Recomendó con amor a los sirvientes hacer lo que Jesús les dijera (Jn 2:5–9). Su intervención amorosa aportó a la felicidad de toda la boda, pues Jesús convirtió el agua en vino. El beato José Allamano sintetiza la invitación de amar a la Virgen María con esta frase: “Quiero que para ustedes sea el mes de María todo el año, porque deben estar como enamorados de la Virgen” (Así los quiero, p. 235).

4.    María es Patrona y Protectora de misioneros y misioneras de la Consolata: Para los misioneros y las misioneras de la Consolata, el mes de mayo es muy especial, pues la Virgen Consolata es la Patrona y Protectora especial de los dos Institutos fundados por el beato José Allamano. Sobre eso, afirma el beato José Allamano: “Ella sigue haciéndonos ver que ama a nuestro Instituto. ¡La he puesto como Patrona y Protectora para que se ocupe ella! (Así los quiero, p. 235). Así que, en este mes de mayo, es importante encomendar a la Virgen Maria la obra evangelizadora de los misioneros, pues Ella es la primera misionera de Jesucristo y la mayor intercesora de la Iglesia misionera.

Conclusión

Mayo es el mes de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Es el mes para intensificar nuestra devoción a Ella. Como misioneros y misioneras de la Consolata, las palabras  del beato José Allamano, acerca del mes de mayo nos resuena con frecuencia: “Como hijos e hijas de la Consolata, vivamos bien el mes dedicado a María Santísima. Si todos deberíamos ser afectuosos con María, con más razón los misioneros y las misioneras” (Así los quiero, p. 234).