La situación
de violencia en Buenaventura: La violencia es el desafío más
grande que se experimenta en Buenaventura tanto en la zona urbana como en la
rural. Se ha hecho varios intentos de la búsqueda de la paz en Buenaventura. Aunque,
se haya registrado varios resultados positivos en materia de paz y
reconciliación, la violencia todavía sigue reinando en varios barrios y comunas
de Buenaventura. Los grandes arquitectos de la violencia en Buenaventura son
los grupos al margen de la ley como Shottas, Espartanos, Los Chiquillos, entre
otros. Son grupos que se alimentan del microtráfico de drogas y extorsión de
comerciantes. Sus actividades delictivas han causado mucho daño a la sociedad
en general. Por eso, la Semana Santa fue una ocasión propicia para orar por la
paz en Buenaventura y en todo el Pacifico colombiano por el flagelo de violencia
que se experimenta fuertemente en varios barrios de la ciudad y comunidades de
la zona rural.
La
memoria de las víctimas de violencia y desaparecidos: Muchos
son las víctimas que la violencia ha dejado en Buenaventura. La violencia ha
causado mucho sufrimiento físico y espiritual a las personas y sus familias. Se
calcula que no hay ninguna familia en Buenaventura que no tenga una víctima de
violencia o no haya sufrido las consecuencias de este problema. El Viernes
Santo fue un momento especial para recordar a las víctimas de violencia y a todos
los desaparecidos. Son muchas las víctimas de violencia en Buenaventura y en
este año se ha registrado el aumento de número de desaparecidos. Varias
familias viven el trauma de no saber si están vivos o muertos sus seres
queridos. Los familiares de algunos de los desaparecidos no saben dónde están
enterrados. El Viernes Santo, sobre todo, durante el Viacrucis y la procesión
con el Santo Sepulcro, fueron ocasiones importantes para recordar a las víctimas
de violencia perpetuada por los grupos al margen de la ley. Con esperanza en la
resurrección de Cristo, las familias encendieron las velas en memoria de todas las
víctimas de violencia en Buenaventura.
La Suplica
por la paz y reconciliación: El Resucitado es la fuente de
esperanza en medio de incertidumbre y desolación, pues con su resurrección Cristo
venció al pecado y la muerte. Por eso, los fieles aprovecharon la gracia de
Semana Santa para la suplica por la paz y la reconciliación en Buenaventura. En
todas las parroquias de la Diócesis, el clamor por la paz se hizo escuchar en
las procesiones de Domingo de Ramos, el Viacrucis del Viernes Santo y varios
momentos litúrgicos de la Semana Santa. La razón de esto es que la comunidad
está viviendo en estado de incertidumbre y miedo, por la violencia que se ha
desatado en varios barrios y calles de la ciudad. A través de los mensajes
escritos en carteleras y pancartas, y los programas de radios y televisiones, los
fieles suplicaron por el cese de violencia en Buenaventura y pidieron a los grupos
que provocan la violencia en el territorio abrazar los caminos de paz y
reconciliación.
Aporte de la
Iglesia a la construcción de paz en Buenaventura
Históricamente, no se puede hablar
de la lucha por la paz sin tener en cuenta del papel de la Iglesia en
Buenaventura. La Iglesia católica ha jugado un papel importante por la pacificación
de Buenaventura y sus pueblos aledaños. Vale la pena destacar el papel de
algunos obispos que han pastoreado a la Diócesis de Buenaventura y su entrega
por la causa de la paz en este territorio.
La
contribución de los obispos a la paz de Buenaventura: Los
obispos en Buenaventura han estado siempre al frente de lucha por la paz y
reconciliación. Vale destacar el primer obispo, monseñor Gerardo Valencia Cano
quien trabajó mucho por la evangelización y promoción humana en Buenaventura y
sus pueblos aledaños. Promovió bastante la educación construyendo escuelas para
la educación de la población. Fue obispo de Buenaventura de 1953 al 1972.
Monseñor Héctor Epalza Quintero es el otro obispo que defendió mucho la
dignidad de los habitantes de Buenaventura. Como profeta de la paz, denunció
bastante las actividades de narcotráfico, el olvido del estado al pueblo de
Buenaventura, la presencia de las casas de pique donde los grupos al margen de
la ley picaban a la gente. Él mismo a través de la Doctrina Social de la
Iglesia, promovió la defensa del territorio contra las políticas públicas que
no respetaban la dignidad de la población. Por su aporte a la paz de
Buenaventura es recordado como el obispo del pueblo. Monseñor Ruben Dario
Jaramillo Montoya quien hace poco fue trasladado a la Diócesis de Monteria, emprendió
el dialogo con los grupos Shottas y Espartanos, dos grupos que promueven en
gran parte la violencia en Buenaventura. Con su liderazgo, inició los diálogos
con los lideres de esos grupos y de esa manera, se logró reducir muchos homicidios
en Buenaventura. Con esos diálogos, la ciudad volvió a tener la tranquilidad
que por mucho tiempo no tenía. Asimismo, inició la casa de paz y reconciliación
con el fin de seguir promoviendo las actividades en pro de la paz en la zona
urbana de Buenaventura. Le dieron el nombre de obispo de la paz por su aporte a
la pacificación del territorio. Así que, es imposible hablar de la paz en
Buenaventura sin tener en cuenta el aporte de la Iglesia católica.
La Iglesia
y promoción humana en Buenaventura: La Iglesia a
través de su misión evangelizadora ha anunciado a Jesucristo como fuente de paz
y liberación para el pueblo que habita en Buenaventura. Gracias a la misión
evangelizadora de la Iglesia, se ha promovido integralmente la educación de los
habitantes en Buenaventura a través de la construcción de varias escuelas, tanto
en la zona urbana como rural. De hecho, la Iglesia es considerada pionera de la
educación en todo el municipio de Buenaventura. Para mejorar la calidad de vida
de los adultos mayores, la Iglesia inició los ancianatos especialmente para los
ancianos pobres y vulnerables. Con el fin de combatir el hambre, la iglesia a
través de la pastoral social inició el Banco de Alimentos Diocesano para surtir
alimentos especialmente a las familias pobres. Todos esos programas pastorales,
han contribuido enormemente a la promoción del hombre, la defensa de su
dignidad y la pacificación del territorio.
Conclusión
La
paz es el clamor constante de los habitantes de Buenaventura, pues por mucho
tiempo la violencia los ha azotado sin medida. Por eso, en la Semana Santa se
oyó con constancia el clamor de los fieles por la paz y la tranquilidad de los
barrios que conforman a la ciudad de Buenaventura. Durante el Viacrucis de
Viernes Santo varias personas tenían carteleras con oración por la paz de
Buenaventura. El mejor tiempo para hacerlo fue la Semana Santa porque Jesucristo
es el Principe de la Paz, y su victoria Pascual es la esperanza para los
pueblos donde la paz es todavía un sueño para conquistar.



