Ssimbwa Lawrence es presbítero misionero de la Consolata; actualmente trabaja en Colombia.  


lunes, 5 de junio de 2023

Los mártires de Uganda y su papel en la evangelización en África.

En el martirologio de la Iglesia, el 03 de junio de cada año se celebra la memoria de los mártires de Uganda. Es importante notar que, los mártires de Uganda son los 22 mártires cristianos católicos que fueron quemados vivos por orden del rey Mwanga II del reino de Buganda entre 15 de noviembre de 1885 y el 27 de enero de 1887. Los mártires de Uganda en su mayoría fueron quemados en Namugongo donde actualmente está construida la basílica menor en honor a ellos. Fueron condenados a muerte de una manera más cruel por ser seguidores de Jesucristo. En Uganda el 03 de junio es una fiesta nacional que ha jugada un papel enorme en la unificación del país, la promoción del ecumenismo y el dialogo interreligioso.

La influencia de los mártires de Uganda en la evangelización en África.

Los mártires de Uganda han jugado un papel enorme en la evangelización del continente africano. Siendo ellos los primeros mártires reconocidos por la Iglesia en África subsahariana, su testimonio impactó bastante a las sociedades en todo el continente. Para ello, su influencia puede entenderse de la siguiente manera:

Apertura de una nueva era del cristianismo en África subsahariana: Los mártires de Uganda abrieron una nueva era del cristianismo en el continente africano. De hecho, al respecto afirmó el Papa Pablo VI: “Estos mártires africanos abren una nueva época, no queremos decir ciertamente de persecuciones y de luchas religiosas, sino de regeneración cristiana y civilizada. El África, bañada por la sangre de estos mártires, primicias de la nueva era” (Homilía del Papa Pablo VI en la canonización de los 22 mártires de Uganda, el 18 de octubre de 1964). Al momento de su martirio, la fe cristiana-católica no llevaba mucho tiempo en África subsahariana. En el caso de Uganda, los misioneros de Africa o los padres blancos como se les solía llamar por el color blanco de su sotana, no llevaban mucho tiempo desde que habían empezado la evangelización. De hecho, llegaron a Uganda el 17 de febrero de 1879 e inmediatamente iniciaron la evangelización con los pajes de la corte del rey Mwanga II del reino de Buganda. Los mártires de Uganda eran algunos de sus primeros neo-catecúmenos y el primer martirio aconteció el 15 de noviembre de 1885 en la persona de san José Mukasa Balikuddembe, primer mártir de los 22.

Los mártires de Uganda fueron beatificados en 1920 por el Papa Benedicto XV y canonizados el 18 de octubre de 1964 por el Papa Pablo VI. Prácticamente fueron los primeros santos canonizados en Africa sub-sahariana y así abrieron una nueva página en el santoral y martirologio de la Iglesia. Así que, la sangre de los mártires de Uganda se convirtió en la semilla fecunda del cristianismo en África.

La fuerza motriz de su testimonio en la evangelización: Todos los mártires son máximos testigos de la fe en Jesucristo. El martirio es la coherencia más profunda entre la profesión de la fe y la vida cotidiana. El martirio sella definitivamente la vida del hombre como configurada con la vida de Cristo, que acabó en la muerte por el mensaje predicado sobre el Padre que lo envió. Asimismo, el martirio es entendido como el bautismo de sangre. La razón de esto no sólo está en que el martirio es la expresión más alta del amor a Dios, sino también en que por el martirio se realiza de manera real lo que en el bautismo acontece a manera de signo sacramental: morir juntamente con Cristo para resucitar con Él (Rom 6, 3-11).

Tanto en Uganda como en el resto del continente africano, su veraz testimonio de Cristo es de inestimable valor. Nunca se había escuchado antes en Africa subsahariana un testimonio de Jesucristo de ese grado. Por eso, el testimonio de los mártires de Uganda fue una semilla fecunda para la evangelización tanto en Uganda como en el resto del continente africano.

Las vocaciones nativas: La Iglesia en Uganda y en varias partes de Africa creció considerablemente en poco tiempo después de la llegada de los primeros misioneros de diferentes congregaciones que evangelizaron al continente. En caso de Uganda, los misioneros de África llegaron en 1879. En 1913 los primeros sacerdotes nativos del entonces vicariato de Masaka fueron ordenados y el 29 de octubre de 1939, el padre Joseph Kiwanuka, del clero de Masaka, fue consagrado obispo en Roma por el Papa Pio XII. Es importante notar que, él fue el primer obispo africano de todo el continente. Asimismo, en varias iglesias particulares del África crecieron rápidamente las vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa. En Tanzania, los primeros sacerdotes católicos nativos fueron ordenados en 1917. En Kenya los primeros sacerdotes católicos nativos fueron ordenados en 1927 en el entonces vicariato de Nyeri. Posteriormente, la Iglesia de Tanzania produjo el primer cardenal africano en la persona de  monseñor Laureano Rugambwa quien fue elevado al cardenalicio en 1960 por el Papa Juan XXIII.  Asi que, el testimonio de los mártires de Uganda jugó un papel enorme en el crecimiento vocacional en varias iglesias particulares y comunidades religiosas en el continente africano.

La influencia de sus nombres en varios países africanos: Varias personas llevan el nombre de los mártires de Uganda en honor a ellos y son patrones de muchas instituciones educativas católicas, institutos catequéticas, provincias eclesiásticas, etc. La influencia de sus nombres es universal. Los nombres más influyentes de los mártires de Uganda son Carlos Lwanga el que fue su líder, Matia Mulumba y Kizito. En 1934, el Papa Pio XI nombró a san Carlos Lwanga, patrono de la juventud del África cristiana, san Matia Mulumba es patrono de catequistas y familias, y san Kizito es patrono de la niñez y escuelas primarias. En países como Uganda, Congo, Kenia, Tanzania, Ruanda, es muy común encontrar alguien en cada familia que lleva el nombre de los mártires de Uganda.

Otros mártires del continente africano: Los primeros mártires canonizados por la Iglesia en Africa subsahariana fueron los 22 mártires de Uganda. Sin embargo, posteriormente se añadió a ellos otro listado de mártires en distintos lugares del continente. Por ejemplo, beato Isidoro Bakanja, mártir congolés que fue beatificado el 24 de abril de 1994 por el Papa Juan Pablo II, beato Cipriano Iwene Tansi de Nigeria que fue beatificado el 22 de marzo de 1998 por el Papa san Juan Pablo II, los beatos Daudi Okelo y Jildo Irwa, catequistas y mártires ugandeses que fueron beatificados el 20 de octubre de 2002 por el Papa san Juan Pablo II, los Siervos de Dios Luísa Mafu y sus Compañeros catequistas y mártires de Guiúa en Mozambique. El testimonio de fe de esos mártires ha impulsado el anuncio del Evangelio en África.

Conclusión

Dijo Tertuliano en el año 197 después de Cristo que “la sangre de los mártires es semilla de los cristianos”. De hecho, el testimonio de fe en Jesucristo de los mártires de Uganda ha sido una fuerza motriz de la evangelización en varias partes de África. Para ello, la fiesta de los mártires de Uganda que se celebra el 03 de junio de cada año, es para agradecer a Dios por el regalo de los mártires cuyo ejemplo y fidelidad a Cristo han contribuido a la cimentación de la fe cristiana en el continente africano.


viernes, 19 de mayo de 2023

El 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad.

Introducción

En el contexto afrocolombiano, el 21 de mayo es una  fecha muy importante, pues es el Día de la Afrocolombianidad. En esta fecha se conmemora la abolición de la esclavitud en Colombia que se dio el 21 de mayo de 1851 bajo la presidencia de José Hilario López. Es importante notar que, en el año 2001, el Congreso de Colombia a través de la ley 725 decretó el Día de la afrocolombianidad en homenaje a los 150 años de la abolición de la esclavitud en Colombia. Actualmente  son 172 años desde que se abolió la esclavitud en Colombia. Por eso, son varias las razones por las cuales el pueblo afrocolombiano celebra el 21 de mayo de cada año, tal como se muestra a continuación:

Una fecha histórica e inolvidable: El 21 de mayo de 1851 es una fecha inolvidable en la memoria histórica del pueblo negro en Colombia. En esa fecha se dio el inicio del camino de la liberación para el pueblo afro en Colombia. Ese día se rompieron las cadenas que habían amarrado a los esclavizados africanos desde los finales del siglo XV cuando llegaron por primera vez al puerto de Cartagena de Indias hasta 1851, cuando la esclavitud fue abolida. Ese día se logró lo inimaginable por muchos siglos: la prohibición de la esclavitud que se vivió en Colombia más de 300 años. Esa fecha histórica de 21 de mayo es celebrada cada año, porque hace recordar a la generación presente de donde el pueblo negro ha venido, sus luchas históricas  y hacia donde se proyecta.

Una fecha comparada con la pascua del pueblo judío: El 21 de mayo de cada año es una fecha muy trascendental para el pueblo negro colombiano, de tal manera que, es comparada con la pascua de los judíos. Es importante notar que, los judíos celebran anualmente la pascua porque en ella se festeja la liberación de su pueblo de la servidumbre faraónica en Egipto. Los judíos después de muchos años de servidumbre en Egipto, lograron su liberación obrada por Dios a través de Moisés. Antes del éxodo hacia la tierra prometida, celebraron la pascua que marcó el tiempo nuevo de la liberación (Ex 6, 6-7; Ex 12: 37-18:27). Para el pueblo afrocolombiano, la fecha que se compararía con la pascua judía es el 21 de mayo de cada año, día en que se conmemora siempre la abolición legal de la esclavitud en Colombia. Una fecha que fue el umbral de una nueva historia de los afrocolombianos, una fecha que puso fin a los siglos de servidumbre legalizada de los descendientes africanos y una fecha que marcó un paso adelante para la lucha perenne por los derechos humanos, la justicia y la vida digna del pueblo negro en Colombia.

Una fecha que anima a otras luchas en pro del pueblo afrocolombiano: El Día de la Afrocolombianidad es una fecha animadora para las luchas sociales en pro del pueblo afrocolombiano. La abolición de la esclavitud que aconteció el 21 de mayo de 1821, fue el logro más grande que el pueblo negro haya tenido a lo largo de la historia en Colombia. Ese logro fue fruto de las luchas y rebeliones anteriores de los cimarrones y palenqueros quienes por varios años a tras venían exigiendo la liberación del pueblo afro de la esclavitud. Esa fecha sigue siendo el punto de referencia para las luchas y reivindicaciones del pueblo negro en Colombia. Ahora la lucha no es de la esclavitud de cadena, sino, son luchas contra el racismo que se ejerce a los negros, lucha contra las injusticias a las que el pueblo negro está sometido, lucha por falta de educación de la que padece la mayoría de los afrodescendientes, lucha por el alto índice de desempleo, lucha por la falta de salud y por la vida indigna, entre otros.

Celebración del legado cultural afrocolombiano: La cultura es el legado que no se puede despreciar. Ella se hereda y transmite de una generación a la otra. La cultura se refiere al conjunto de bienes materiales y espirituales de un pueblo transmitido de generación en generación a fin de orientar las prácticas individuales y colectivas. Incluye modos de vida, costumbres, tradiciones, hábitos, valores, y conocimientos, entre otros. Dicho de otra manera, la cultura es el conjunto de sentidos y significaciones que informan la vida de un pueblo. El día de la afrocolombianidad tiene que ver con la celebración de la cultura afrocolombiana. Es una cultura muy rica en costumbres y tradiciones heredadas de los ancestros africanos. Es una cultura que ha aportado bastante a la cultura general colombiana. Así que, el Día de la Afrocolombianidad es una celebración del legado cultural afrocolombiano que ha contribuido enormemente a la construcción de la sociedad colombiana en general.

Los misioneros de la Consolata y la pastoral afrocolombiana

El espíritu de los misioneros de la Consolata con el pueblo negro empezó directamente con el beato José Allamano. Él fundó a los dos Institutos misioneros, es decir, los misioneros y las misioneras de la Consolata para evangelizar principalmente en África. Por eso, los institutos de la Consolata desarrollaron mucho su apostolado misionero en varios países de Africa y después en otros continentes. Por lo tanto, los misioneros de la Consolata están muy conectados con el pueblo negro desde los inicios de su fundación.

En el caso de Colombia, los misioneros de la Consolata han tenido siempre una conexión con el pueblo afro. Inclusive los primeros misioneros de la Consolata que llegaron a Colombia el 12 de diciembre de 1947 pasaron por Buenaventura, una tierra habitada en su mayoría por la población afrocolombiana. Eran los padres: Antonio María Torasso, superior del grupo, Juan Bautista Migani, Domingo Galbusera, Juan  Boetti y Juan Berloffa. Llegaban a Colombia, enviados por el padre Gaudenzio Barlassina, Superior General, en respuesta a la petición de monseñor Ismael  Perdomo, arzobispo de Bogotá,  que en un viaje a Roma había pedido el envío de los misioneros frente a la escasez de sacerdotes, especialmente en el Magdalena Medio.

La opción afro en Colombia empezó en 1983 en Pasacaballos en la Arquidiócesis de Cartagena y después en 1988 surgieron otras misiones con el pueblo afro en El Cabrero y Marialabaja en la misma Arquidiócesis. En  2002, la opción afro en la Región Colombia se fortaleció con la apertura en la Arquidiócesis de Cali y en 2016 los misioneros de la Consolata abrieron su presencia en Buenaventura con el fin de fortalecer la pastoral afrocolombiana y la inculturación del evangelio en la Diocesis de Buenaventura y en el Pacifico colombiano. Así mismo, en el norte del Cauca, aunque los misioneros de la Consolata allí trabajan concretamente con la opción indígena especialmente en Toribio, Tacueyó y Jambaló, siempre son puentes que unen entre los pueblos indigenas y afros, siendo éstos vecinos de las comunidades indigenas.

Así que, al celebrar el 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad, es celebrar también los esfuerzos de varios misioneros de la Consolata que han trabajado incansablemente por la opción afro en Colombia y por la defensa de la dignidad del pueblo afrocolombiano, tanto en la Costa pacífica y como en la Costa atlántica. Su esfuerzo y visión han marcado bastante el rumbo de la pastoral afro tanto en Colombia como en el continente americano.

Conclusión

La celebración del Día de la afrocolombianidad nos hace conocer más la historia del pueblo afrocolombiano. Nos hace entender las luchas del pueblo afro en materia de derechos humanos, la libertad y la vida digna. Y desde el punto de vista pastoral, la celebración del Día de la afrocolombianidad nos hace entender la importancia de la pastoral afrocolombiana, cuyo objetivo es siempre acompañar al pueblo afro para que éste desde su identidad cultural pueda identificarse plenamente con el proyecto del reino de Dios.

 


martes, 16 de mayo de 2023

El mes de mayo según el beato José Allamano.

 

El mes de mayo es tradicionalmente conocido como el mes de la Santísima Virgen Maria. En este mes se resalta bastante la importancia de  la Madre de Dios en la vida espiritual de los fieles católicos. En este mes dedicado para honrar a la Virgen María, se intensifica bastante el rezo del rosario, oración que tradicionalmente los católicos hacen para suplicar al Señor los favores a través de la intercesión de la Madre de Dios.

Es importante notar que, en el siglo XII nació la fiesta de la devoción de los treinta días a la Virgen María que tenía lugar entre la segunda quincena de agosto y la primera de septiembre. Sin embargo, un mes entero dedicado a la Virgen María se remonta al siglo XVII. En ese tiempo, el mes de la Virgen María incluía treinta ejercicios espirituales en honor a Ella. Fue en esta época que se incluyó un culto especial a la Virgen María en el mes de mayo, que es el que ha llegado hasta hoy.  Actualmente, desde el nivel familiar, parroquial y diocesano, se realizan varias actividades como el rezo del rosario diario para intensificar la devoción a la Virgen María.

La exhortación del beato José Allamano acerca del mes de la Virgen María.

El beato José Allamano era extraordinariamente devoto a la Virgen María bajo la advocación de La Consolata. Su vida espiritual era inseparable de la Santísima Virgen María. Para él, la Virgen Consolata era todo. Inclusive, los dos Institutos misioneros fundados por él llevan el nombre de la Virgen Consolata. Por eso, para él, el mes de mayo es muy importante por ser un mes dedicado a la Madre de Dios.

Según el beato José Allamano, la Virgen María es camino seguro para llegar a Jesús. Sencillamente no se puede llegar a Jesús sino por María. Al respecto dice José Allamano: “Si uno quiere salvarse sin pasar por María se equivoca. ¡A Jesús  por María! (Así los quiero, p. 220). Según el José Allamano  la Virgen María es canal de gracia porque todas las gracias de Dios pasan por Ella. Además la Madre de Dios es garantía de santificación, pues “quien quiera alcanzar la santidad sin la Virgen, es como quien pretende volar sin alas. Todos los santos fueron devotos de la Virgen María” (Así los quiero, p. 220).

Para ello, para José Allamano es muy importante el mes de mayo especialmente para los misioneros y las misioneras de la Consolata debido a las siguientes razones:

1.    Por ser hijos e hijas de la Consolata: Los misioneros de la Consolata son marianos por excelencia. La devoción a la santísima Virgen María bajo la advocación  de la Consolata hace parte del ser de los misioneros y las misioneras de la Consolata. Al respecto afirma el beato José Allamano: “Como hijos e hijas de la Consolata, vivamos bien el mes dedicado a María Santísima. Si todos deberíamos ser afectuosos con María, con más razón los misioneros y las misioneras. Por tanto tratemos de santificar este mes honrándola y creciendo cada vez más en el amor hacia Ella” (Así los quiero, p. 234). Aunque en el mes de mayo, todos los fieles católicos están llamados a acrecentar su devoción a la Virgen María, para los misioneros y las misioneras de la Consolata, les incumbe hacerlo con mayor fervor por ser hijos e hijas de la Virgen Consolata, su Madre y Fundadora de las comunidades misioneras a las que pertenecen.

2.    Imitar las virtudes de María: San Luis de Montfort en su obra espiritual mariana “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María” resaltó diez de las virtudes más importantes de la santísima Virgen María. Ellas son: la humildad profunda, la fe viva, la obediencia ciega, la oración continua, la mortificación universal, la pureza divina, el amor ardiente, la paciencia heroica, la dulzura angelical, y la sabiduría divina. Para ello,  el mes de mayo es para imitar las virtudes de la Virgen María. Al respecto dice el beato José Allamano que “tratemos de vivir este mes esforzándonos por crecer en la virtud que la Virgen nos sugiera: oraciones, homenajes, actos de virtud. Esto es lo que debemos hacer en este mes para honrar a María” (Así los quiero, p. 234).

3.    Amar más a la Virgen María: La Virgen María es Madre de amor y misericordia. Vale recordar que ante la escasez del vino en las bodas de Caná, Ella intercedió ante su Hijo, nuestro Señor Jesucristo para que la situación se mejorara.  Recomendó con amor a los sirvientes hacer lo que Jesús les dijera (Jn 2:5–9). Su intervención amorosa aportó a la felicidad de toda la boda, pues Jesús convirtió el agua en vino. El beato José Allamano sintetiza la invitación de amar a la Virgen María con esta frase: “Quiero que para ustedes sea el mes de María todo el año, porque deben estar como enamorados de la Virgen” (Así los quiero, p. 235).

4.    María es Patrona y Protectora de misioneros y misioneras de la Consolata: Para los misioneros y las misioneras de la Consolata, el mes de mayo es muy especial, pues la Virgen Consolata es la Patrona y Protectora especial de los dos Institutos fundados por el beato José Allamano. Sobre eso, afirma el beato José Allamano: “Ella sigue haciéndonos ver que ama a nuestro Instituto. ¡La he puesto como Patrona y Protectora para que se ocupe ella! (Así los quiero, p. 235). Así que, en este mes de mayo, es importante encomendar a la Virgen Maria la obra evangelizadora de los misioneros, pues Ella es la primera misionera de Jesucristo y la mayor intercesora de la Iglesia misionera.

Conclusión

Mayo es el mes de la Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Es el mes para intensificar nuestra devoción a Ella. Como misioneros y misioneras de la Consolata, las palabras  del beato José Allamano, acerca del mes de mayo nos resuena con frecuencia: “Como hijos e hijas de la Consolata, vivamos bien el mes dedicado a María Santísima. Si todos deberíamos ser afectuosos con María, con más razón los misioneros y las misioneras” (Así los quiero, p. 234).   

domingo, 9 de abril de 2023

Fiesta de Pascua de Resurrección según el beato José Allamano.

“El ángel habló a las mujeres: Ustedes no teman, ya sé que buscan a Jesús el crucificado. No, está aquí: Ha resucitado” (Mt 28, 5-6). La resurrección de Jesús es la razón de ser de la fe cristiana. San Pablo claramente afirma: "Si no resucitó Cristo, es vacía nuestra predicación, y es vacía también la fe de ustedes (...) y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa; todavía están en sus pecados" (1 Co 15, 14.17). Con estas palabras, él da a entender la importancia decisiva que atribuye a la resurrección de Jesús, pues en este acontecimiento está la solución del problema planteado por el drama de la cruz. El misterio pascual consiste en el hecho de que el Crucificado "resucitó al tercer día, según las Escrituras" (1 Cor 15, 4).

Varios santos, beatos y teólogos han reflexionado acerca del significado de la resurrección de Jesús, pues ella es el fundamento de la vida cristiana y la razón de ser de la Iglesia en el mundo. Uno de ellos es el beato José Allamano, Fundador y Padre de los misioneros y las misioneras de la Consolata. Para José Allamano, la Pascua de resurrección de Jesús se trata de lo siguiente:

Fiesta de resurrección en el fervor: La Pascua es una fiesta de resurrección en el fervor. Dice el beato José Allamano que “debemos resucitar en el fervor; no sólo del pecado, sino de todas nuestras debilidades. Conservemos siempre el fervor que sentimos en esta fiesta” (Así los quiero, 114). Cabe destacar que, el fervor es el sentimiento de intenso entusiasmo y admiración hacia alguien o hacia alguna cosa. Para el cristiano, se trata de la resurrección del fervor en el seguimiento de Jesucristo. Es la resurrección del fervor en el sentido de ser mejores discípulos y misioneros de Jesucristo. Ser discípulos fervorosos del Señor es una manifestación de la vivencia de la resurrección en la propia vida. Afirma José Allamano al respecto: “Que todos se digan a sí mismos: Hemos resucitado, (…) queremos ser verdaderos misioneros, verdaderas misioneras” (Así los quiero, 114).

 Tiempo para la paz: La Pascua es un tiempo para vivir en paz y promoverla a los demás, pues Cristo es el Príncipe de paz (Isaías 9:6). Después de la resurrección, Jesús dio a los apóstoles el saludo de paz: “La paz les dejo, mi paz les doy” (Jn 14, 27). La Pascua es tiempo de vivir en paz y de pedirla por los lugares que no la tienen. Es tiempo de aprender de Jesús la pedagogía de la paz. Es importante notar que, la paz es un estado de bienestar, tranquilidad, estabilidad. Es un estado de armonía que está libre de guerras, conflictos y contratiempos. Según san Agustín, la paz consiste en la tranquilidad del orden. Es decir, cuando reina el orden en nosotros y  en nuestro alrededor, gozamos de paz y tranquilidad. En la misma tónica, afirma el beato José Allamano que “es importante estar en paz con Dios, cumpliendo su voluntad; en paz con nosotros mismos, evitando las distracciones, controlando las pasiones y liberándonos de los deseos inútiles; y en paz con el prójimo, sobre todo aceptando sus límites y tratando bien a todos” (Así los quiero,114).

Jesucristo es el prototipo por excelencia de la paz, pues Él es nuestra paz (Ef 2, 14). Él nos enseña la pedagogía de reconciliación interpersonal inclusive en momentos cuando experimentamos la violencia de otros: “Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra; y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa” (Lc 6, 29). Jesucristo es el modelo de la reconciliación de los pueblos: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?” (Jn 4, 9). El Señor nos enseña la importancia de la Palabra de Dios como fuente inagotable de paz para el mundo:” Por tanto, cualquier que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca” (Mt 7, 24). Así que, la resurrección de Jesucristo es la fuente inagotable de paz, perdón y reconciliación para toda la humanidad.

 Tiempo de alegría: La Pascua de Resurrección es un tiempo de alegría. De hecho expresa el beato José Allamano que “el espíritu de la Iglesia en este tiempo es un espíritu de alegría. Quien no participara de esta fiesta, quien no sintiera alegría en su corazon, no tiene ni corazón ni espíritu” (Así los quiero, 115). El fundamento de la alegría de los cristianos es el Señor resucitado. La Sagrada Escritura testifica la resurrección  del Señor como fuente fundamental de alegría. Dicen las Escrituras que las mujeres volvieron del sepulcro vacío llenas de temor y alegría (Mt 28,8) y los discípulos se alegraron cuando vieron al Señor resucitado (Jn 20,20). El encuentro de Cristo con los discípulos en el partir el pan (Act 2,46) les comunica la alegría. La Iglesia está llena de la fe gozosa en Cristo (1Pe 1,8), y la alegría en el Señor es uno de sus rasgos fundamentales (FIp 4,4).

La alegría evangélica es una virtud que siempre acompaña a los seguidores de Jesucristo y de modo especial a los misioneros y misioneras de la Consolata. De eso dice José Allamano: “Estemos siempre alegres, todos los días, todo el año. El Señor ama y prefiere a las personas alegres. (…) Seamos alegres también con el prójimo, de modo tal que no deba soportarnos, sino que pueda decir: ¡Estos misioneros y misioneras dejan su casa, sus familias, todo y sin embargo, siempre están alegres” (Así los quiero, 115).

La alegría aporta al bien de las personas y de los pueblos. La persona alegre siempre vence la tristeza, desesperación y melancolía. La alegría ayuda mucho al misionero en su obra evangelizadora. Al respecto enfatiza el beato José Allamano: “Si se quiere hacer el bien, es necesario estar alegres: el prójimo es edificado y atraído por esta virtud. Uno puede ser santo, pero si está encerrado en sí mismo, infunde miedo y nadie quiere acercársele” (Así los quiero, 116). (…) Los quiero alegres. Hay que estar bien de alma y de cuerpo. Yo deseo que se conserve  y crezca cada vez más el espíritu de tranquilidad, de libertad, de serenidad. ¡Este es el espíritu que yo quiero: siempre alegría, siempre caras alegres!” (Así los quiero, 117).

Conclusión

La resurrección de Jesús es el misterio más grande de nuestra salvación. Es el fundamento de nuestra fe cristiana. Para ello, como creyentes y discípulos-misioneros de Jesucristo, debemos resucitar en el fervor y vivir la fiesta de la resurrección con alegría, paz, perdón y reconciliación con nosotros mismos y con el prójimo.

sábado, 25 de febrero de 2023

Beato José Allamano, ancestro de misioneros y misioneras de la Consolata.

Cada familia tiene su cabeza, cada obra tiene su inspirador o inspiradora. Para la familia misionera de la Consolata su Fundador, Padre e Inspirador es el beato José Allamano. Él es su ancestro. Él es el dador del carisma que identifica en la Iglesia a los misioneros y las misioneras de la Consolata. Gracias al Carisma Ad gentes heredado de José Allamano, los misioneros y las misioneras de la Consolata han contribuido enormemente a la propagación de la fe en el mundo. Por lo tanto, José Allamano es su ancestro y raíz desde donde surge todo lo que tiene que ver con el pasado, el presente y el futuro de los misioneros y las misioneras de la Consolata.

Definición de la palabra ancestro y ancestralidad.

La palabra ancestro hace referencia a los antecesores de una persona, familia, pueblo. El ancestro es un antepasado que ha legado alguna identidad genética y cultural. El culto a los ancestros ha sido practicado desde épocas muy antiguas, con la creencia de que necesitan de ciertos rituales para poder continuar su existencia en otro mundo. Actualmente, se rinde culto a los ancestros en varios pueblos y culturas de África, Asia, América Latina, etc.

Asimismo, la ancestralidad comprende un conjunto de valores propios de una comunidad que se afirma y consolidan con el transcurso del tiempo, con el actuar de los antepasados y sus formas, lo que les permite tener vigencia en la actualidad.

 José Allamano, Padre y ancestro de misioneros y misioneras de la Consolata.

Como dijimos anteriormente, el ancestro es el antecesor de una persona, familia o pueblo. La característica de un ancestro es que la historia de la persona, familia, o pueblo empieza con él. El beato José Allamano es un ancestro, pues la familia misionera de la Consolata fue fundada por él y su historia directamente empezó con él. El Instituto de los misioneros lo fundó el 29 de enero de 1901, y el de las hermanas de la Consolata lo fundó en 1910. De él empezaron las raíces de los dos Institutos misioneros de la Consolata. Así que, no se puede hablar de los misioneros y las misioneras de la Consolata sin aludir al beato José Allamano. Para ello, se puede entender a José Allamano como ancestro de las siguientes formas:

1.    José Allamano, Fundador de misioneros y misioneras de la Consolata. La ancestralidad de José Allamano empieza con la fundación de los misioneros y las misioneras de la Consolata. Es decir, es el Padre de la familia misionera de la Consolata. Es importante notar que después de la curación milagrosa que tuvo en enero de 1900, el beato José Allamano pudo realizar oficialmente el sueño de la fundación de un Instituto misionero. Se trata del 29 de enero de 1900, fecha en la que nació el Instituto Misiones Consolata. La motivación de esta fundación fue, por un lado, el deseo de continuar con la obra misionera del cardenal Guillermo Massaia quien había sido expulsado de Etiopia, y por otro lado, el espíritu misionero de algunos sacerdotes en su diócesis natal. Para ello, después de la fundación del Instituto misionero de la Consolata, el 08 de mayo de 1902, los primeros cuatro misioneros de la Consolata, partieron para Kenia. Después de nueve años de la existencia de los misioneros de la Consolata, el 19 de enero de 1910, el beato José Allamano fundó el Instituto de las Misioneras de la Consolata. Las motivaciones de su fundación fueron explícitamente la insistencia de monseñor Filipo Perlo quien estaba en el terreno de la misión en Kenia, el cardenal Jerónimo Gotti, el entonces Prefecto de la Propaganda Fide, y la intervención del Papa Pio X. Acerca de la intervención del Papa, dijo José Allamano: “Es el Papa Pío X quien quiso que las fundara; él me dio la vocación para formar misioneras” (Así los quiero, p. 18).

2.     José Allamano, dador del Carisma Ad gentes de misioneros y misioneras de la Consolata: El carisma es una gracia especial que el Espíritu Santo dona para el bien de la Iglesia. Los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo. (cfr. LG 12). La misión Ad gentes es el carisma que el beato José Allamano recibió del Espíritu Santo para los misioneros y las misioneras de la Consolata. Por eso, la evangelización de los pueblos es el fin que les caracteriza en la Iglesia y por el cual existen los Institutos misioneros de la Consolata: “el fin característico y la esencia del Instituto y por el cual existe: nosotros somos para los que todavía no Lo conocen” (Conf. I, 625-626). Desde 1901 hasta hoy, los misioneros de la Consolata han estado en los lugares donde muchos no quieren ir, han acompañado a diversos pueblos con los que muchos no se quieren identificar, han defendido las minorías étnicas, han hecho nacer varias iglesias locales, han inspirado a varias diócesis y congregaciones en cuanto la evangelización de los pueblos, etc. Por la misión Ad gentes, los misioneros de la Consolata están en África, América, Asia y Europa anunciando a Jesucristo, único Salvador del mundo. Y por la misión Ad gentes, son considerados expertos en la evangelización de los pueblos.

3.    José Allamano, punto de referencia en la vivencia de la vocación misionera: El beato José Allamano, aunque nunca pisó la tierra de misión en África por los problemas de salud, fue un misionero ad gentes por excelencia. Ensanchó su mirada misionera más allá de las fronteras de su Iglesia local de Turín, más allá de su continente Europa y más allá del santuario de la Consolata donde era rector por muchos años. Su pensamiento misionero es una clara manifestación de su convicción en la salida misionera, especialmente hacia los que todavía no conocían a Jesucristo. José Allamano era muy claro en cuanto la identidad de la vocación misionera adgentes. Para él, “la vocación misionera no es otra cosa que un mayor amor a nuestro Señor Jesucristo, por el que uno se siente incitado, animado a darlo a conocer y amar a cuantos no lo conocen y no lo aman todavía. Es un mayor y más vivo espíritu de fe y de caridad, por el que se viene a compadecer de tantos pobres que no lo conocen y en consecuencia de moverse vivamente en su ayuda” (Conf. I, 651).

Para el beato José Allamano la vocación misionera tiene como exigencia la santidad y ciencia. El primer pilar de la vocación misionera es la santidad. Hace hincapié en que los misioneros tienen que ser santos y después misioneros: “Especialmente nos es necesaria la santidad como misioneros. Es necesario que el misionero hable no solo con la palabra, sino tambien penetre en los corazones endurecidos con la santidad eminente de toda su vida. El misionero debe ser santo para ser ante Dios un digno intercesor. La santidad de los misioneros tiene que ser especial” (Conf. I, 619). La ciencia es otro pilar de la vocación misionera. José Allamano se preocupó por la preparación intelectual y profesional de los misioneros. Por eso su famoso frase: “El sacerdote y misionero ignorante es un autentico ídolo de tristeza y amargura” (Conf. I, 165). “Es necesario para el bien del Instituto que haya estudiosos y preparados en los varios campos de la ciencia” (Conf. I, 347). “Para los misioneros (la santidad) no es suficiente; también es necesaria la ciencia y ésta según nuestra finalidad” (Conf. II, 89). Así que, en incontables ocasiones, José Allamano enfatizó en la importancia de la ciencia tanto para sacerdotes, hermanos como para las hermanas misioneras de la Consolata.

4.    José Allamano, Inspirador perenne de cada misionero y misionera de la Consolata: Jesucristo es el Misionero por excelencia de Dios Padre. Es el que envió a la Iglesia a evangelizar a cada rincón de la tierra (Mt 28:19). Todos los evangelizadores tienen como su inspirador principal a Jesucristo. El beato José Allamano como discípulo fiel de Jesús, se dejó inspirar por el mismo Señor. Para ello, es un gran ejemplo e inspirador para los misioneros y las misioneras de la Consolata. Él inspira de las siguientes maneras:

-       José Allamano, inspirador en ensanchar la mirada más allá de propias fronteras eclesiales: José Allamano supo ensanchar su mirada hacia Africa. Entendió que como seguidor fiel de Jesucristo, le competía a él contribuir a la propagación de la fe más allá de las fronteras de su país, continente e iglesia local. Para ello, en 1902 envió a los misioneros en nombre de la Iglesia a Kenia, en 1913 a Etiopia, en 1919 a Tanzania, en 1924 a Somalia, en 1925 a Mozambique, entre otros. Los institutos misioneros que él fundó siguen poniendo en práctica el carisma heredado de él. Por eso, los misioneros de la Consolata actualmente están dispersos en cuatro continentes y en 26 países en todo el mundo, anunciando a Jesucristo, la Buena Noticia del ser humano de cada época y cada generación.

-       José Allamano, inspirador en cuanto la evangelización de pueblos y culturas: José Allamano desde temprana edad quiso ser misionero para anunciar a Jesucristo a pueblos y culturas más allá de su propia frontera. A ejemplo de Jesús, ensanchó la mirada hacia la otra orilla para evangelizar a las personas que se encontraban allá. Aunque no salió de su propia diócesis, pudo enviar a los misioneros a evangelizar en Kenia, Etiopia, Tanzania, Mozambique, etc. Se preocupó por el anuncio de Jesucristo a los pueblos y culturas que en ese entonces no lo conocía. Es una inspiración en cuanto la salida misionera que todos los evangelizadores deben tener como método eficaz para el anuncio del evangelio.

-        José Allamano, inspirador de la vida de cada misionero de la Consolata. Cada misionero de la Consolata tiene unas características que le distinguen de los misioneros de otras congregaciones. Son características que definió el beato José Allamano. Ellas son: vida familiar, es decir, los misioneros viven en familia y el Instituto de la Consolata para las misiones es una familia; la santidad, es decir, la razón primordial de su ser y quehacer es la búsqueda de la santidad; el carisma ad gentes, es decir, el misionero de la Consolata es para la evangelización de los pueblos; la devoción mariana, el amor a la eucaristía y la liturgia; la laboriosidad para la promoción humana y  la ciencia para la preparación de los misioneros en las profesiones que ayudan a cualificar la misión. 

                           Conclusión

El ancestro prácticamente da el origen a la línea familiar y su descendencia continua con los valores de la familia. José Allamano es el ancestro de la familia misionera de la Consolata. En este sentido, son los misioneros y las misioneras de la Consolata quienes llevan adelante el carisma heredado de su Fundador. El estilo de la misión de los misioneros y las misioneras de la Consolata es la manifestación de la presencia del espíritu allamaniano en todo el mundo.