José
Allamano, un santo cuya vocación misionera fue influenciada por varias
circunstancias.
Una circunstancia es algo que siempre influencia a la
persona y le motiva para alcanzar algo en la vida. Nuestras decisiones y
caminos en muchas veces son influenciados por las circunstancias de nuestro
alrededor. La vocación a la misión Ad Gentes de san José Allamano no fue algo casual,
sino fue el resultado de unos sucesos que le influenciaron. Dios utilizó
algunos acontecimientos para preparar la vocación a la misión Ad Gentes que le caracterizó
a san José Allamano. Algunos de esos acontecimientos que moldearon su vocación misionera
son las siguientes:
§ El
ambiente misionero de su tiempo: Se puede
entender un ambiente como atmósfera de un lugar, o el entorno que le rodea. San
José Allamano estaba rodeado de un ambiente denso de misionariedad. Cuando
nació en enero de 1851, el ambiente en Italia y Europa en general estaba lleno
de misionariedad. Estaban naciendo los institutos misioneros Ad Gentes como el
PIME, los Combonianos, entre otros. Así que, desde la infancia de José Allamano
hasta las últimas décadas del siglo XIX, el ambiente que le rodeaba era
fuertemente impregnado del entusiasmo misionero. Seguramente ese ambiente
misionero de su tiempo influyó bastante su compromiso con la misión Ad gentes
hasta llegar a fundar a dos Institutos misioneros para el anuncio de Cristo en
el mundo.
§ Modelos
misioneros significativos: Un
modelo es siempre el punto de referencia para ser imitado. San José Allamano
fue influenciado por maestros excepcionales de la misión. Su primer modelo fue su
tío, San José Cafasso. El celo apostólico incansable de San José Cafasso le influenció
bastante y dejó una huella imborrable en él. El entusiasmo misionero de San
Juan Bosco también lo influyó, pues veía con frecuencia las expediciones
misioneras que con tanta solemnidad salían de Turín hacia las misiones de Don
Bosco en el mundo (Cfr. Castro, Padre y Maestro de misioneros, p. 20). Todo eso
dejó una huella misionera en san José Allamano. Es importante notar que, la
vocación misionera Ad Gentes de José Allamano fue influido también por el
testimonio misionero del Cardenal Guillermo Massaia. Este misionero capuchino influyó bastante la
idea de enviar a los primeros misioneros de la Consolata a Etiopia, tierra
donde él trabajó por 33 años. Pues había quedado un vacío apostólico después de
su expulsión de las tierras etiópicas.
§ La
abundancia del clero en la Arquidiócesis de Turín: San José Allamano fue motivado por la abundancia del clero
en la Arquidiócesis de Turín que estaba dispuesto a anunciar a Cristo más allá
de sus fronteras. Como formador de seminaristas y sacerdotes jóvenes en el
Convictorio eclesiástico, encontró a sacerdotes diocesanos con inclinación a la
misión y a la vida misionera. Ellos fueron una base sólida para concretizar el
sueño de la fundación del instituto de la Consolata para la misión Ad Gentes. Antes
de iniciar el seminario propio donde, luego se formaron los misioneros de la
Consolata, los sacerdotes diocesanos con inclinación a la misión Ad Gentes
fueron la base sólida para el crecimiento del Instituto de la Consolata para
las misiones.
El compromiso de San José Allamano con
la misión Ad Gentes.
La misión Ad Gentes es totalmente inseparable de san José
Allamano. No se puede hablar de él sin conectarle con la misión Ad Gentes. Inclusive
su vida de santidad es conectada con la misión Ad Gentes. Su contribución a la
evangelización de los pueblos en todo el mundo es de valor inestimable. Por
eso, se afirma con certeza de que, el Fundador de los misioneros y misioneras
de la Consolata es un santo de la misión Ad Gentes por excelencia debido a
estas razones:
La
santidad de José Allamano al servicio de la misión Ad Gentes: San José Allamano es un santo de la misión Ad Gentes.
Enseñó con su vida y ejemplo que la misión evangelizadora de la Iglesia está
intrínsecamente conectada con la santidad. De hecho, fue muy categórico en
afirmar que los Institutos misioneros fundados por él, son medios para la
santificación de sus miembros. De ahí viene su famosa afirmación que está muy
familiar con los misioneros de la Consolata: “Primero santos y después
misioneros” (Así los quiero, p. 40). Él enseñó con su ejemplo de vida
y promovió en los misioneros lo que él había vivido en su experiencia
sacerdotal y pastoral.
La fundación
de los Institutos para la misión Ad Gentes: Si bien san José Allamano fue un sacerdote diocesano,
tuvo la audacia de fundar a dos Institutos misioneros para el anuncio de Cristo
en lugares donde no era conocido. Es decir, fundó a los misioneros y misioneras
de la Consolata para la misión Ad Gentes. Los misioneros y misioneras de la
Consolata se caracterizan siempre por la evangelización de los pueblos
especialmente a los que no conocen a Cristo. Por eso, su carisma e identidad en
la Iglesia es la misión Ad Gentes que heredaron de su santo Fundador. Hace más
de cien años, los misioneros de la Consolata están dispersos en los cuatro
continentes y han contribuido significantemente a la evangelización de los
pueblos y su promoción humana integral.
El compromiso
de san José Allamano con la evangelización de África y otros continentes: San
José Allamano es muy conocido por su compromiso con la evangelización de los
pueblos africanos. Es uno de los padres de la evangelización del continente
africano. Los Institutos misioneros que él fundó fueron unas de las primeras
congregaciones que evangelizaron a varias naciones africanas. De hecho, varios
pueblos africanos conocieron a Jesucristo por primera vez gracias a los
misioneros y misioneras de la Consolata. Es importante recordar que, los
misioneros de la Consolata inicialmente fueron fundados para la evangelización
en África. Apenas fundó al Instituto de la Consolata para las misiones, en mayo
de 1902, envió a los primeros misioneros a Kenia, después a Etiopia, Tanzania,
Somalia, y Mozambique. Luego los misioneros de la Consolata extendieron su presencia
misionera a otros países africanos como República Democrática del Congo,
Uganda, Sudáfrica, Angola, Madagascar, y Costa de Marfil.
Luego, los
misioneros de la Consolata extendieron su compromiso con la misión Ad Gentes a
otros continentes. A partir de 1936 comenzaron su presencia en el continente
americano. Su primera presencia fue en Brasil, luego en Argentina, Colombia,
Estados Unidos, Canadá, Ecuador, Perú y México. En el continente americano los
misioneros de la Consolata trabajan con los pueblos indígenas, afroamericanos,
campesinos y los marginados en las periferias urbanas. Desde 1988, los
misioneros de la Consolata entablaron su presencia misionera en el continente
asiático. Trabajan actualmente en tres países: Corea del Sur, Mongolia y
Taiwán.
La promoción
de salida misionera más allá de las fronteras: La Iglesia misionera siempre está caracterizada por la
salida constante de un lugar a otro a ejemplo de Jesús, el misionero del Padre. Con el carisma Ad Gentes, san
José Allamano promovió la salida misionera más allá de las fronteras de su
iglesia local, país y continente. En su tiempo, fueron pocas congregaciones que
se habían ido a África para la evangelización de sus pueblos. Algunas
congregaciones misioneras que habían evangelizado en África eran los
Capuchinos, los combonianos, los Padres blancos (Misioneros de África), los misioneros
de Espíritu Santo, entre otras pocas. Con la riqueza de la abundancia del clero
en su diócesis, promovió la salida misionera más allá de las fronteras diocesanas.
Por eso, san José Allamano estaba totalmente convencido de que cada sacerdote es
naturalmente misionero. Con esa convicción misionera, envió a sus misioneros
más allá de las fronteras de su iglesia diocesana, más allá de su país y continente
con el fin de aportar al anuncio de Cristo, único Salvador del mundo. De esa
manera, se convirtió en promotor de la salida misionera más allá de las propias
fronteras geográficas y se hizo padre y maestro de misioneros para la misión Ad
Gentes.
Promotor de la
evangelización y promoción humana integral: El Carisma Ad Gentes que
caracteriza a los misioneros y misioneras de la Consolata promueve la
evangelización y la promoción integral de las personas. Decía san José
Allamano, el bien hay que hacerlo siempre sin ruido. Inspirados por el carisma
Ad Gentes heredado de su santo Fundador, los misioneros de la Consolata han
aportado bastante en varios lugares a la promoción humana a través de proyectos
de escuelas, dispensarios, hospitales y orfanatorios, agua potable, defensa de
la ecología, defensa de las minorías étnicas, promoción de la mujer, etc. ¡Cuántos
pueblos alfabetizados por los misioneros de la Consolata! ¡Cuántas minorías
étnicas defendidas por los misioneros de la Consolata! ¡Cuántas diócesis que se
crearon gracias a la labor evangelizadora de los misioneros de la Consolata! Gracias
a la enseñanza de san José Allamano, se ha aprendido de que la evangelización y
la promoción humana integral son inseparables.
Conclusión
No se puede separar a San José
Allamano de la misión Ad Gentes. Gastó su vida al servicio de la misión Ad
Gentes a través de los misioneros y misioneras de la Consolata fundados por él.
Su espiritualidad misionera es el legado heredado de él por los misioneros y
misioneras de la Consolata. La misión Ad Gentes es el carisma e identidad en la
Iglesia de los misioneros de la Consolata y a través de ella, han aportado
enormemente a la evangelización de los pueblos y su promoción humana integral.


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